Fabiola Mejía / Diseñadora de Letras

¿Nos podés contar quién sos, tu formación y a que te dedicás actualmente?

Mi nombre es Fabiola Mejía, soy diseñadora gráfica con énfasis en el diseño de letras. Estudié dirección de arte en publicidad en Austin, Texas, donde viví por 5 años. Esa ciudad me marcó muchísimo y siento que definió mucho mi camino y mi forma de ver las cosas. Cuando decidí volver a Costa Rica estuve 2 años en agencia, tratando de siempre inventar proyectos de letras y buscando excusas para lograrlo. Actualmente estoy como diseñadora freelance, enfocada en nuevos proyectos que exploren el lettering y la tipografía.

¿Cómo llegas al mundo del diseño gráfico y en particular a la tipografía?

Al diseño gráfico llegué en mi tercer año de la U. En la carrera de publicidad nos enseñaban más que todo a pensar y a dirigir. Aunque las piezas que presentábamos eran creadas por nosotros,  teníamos que aprender a diseñar por nuestra cuenta, ayudándonos entre todos, leyendo mucho y observando.

A la tipografía llegué en mi último año de la U casi que por accidente. Decidí desarrollar una campaña para rapidógrafos, busqué información y me topé con mucho trabajo tipográfico. A partir de ahí me empecé a interesar, a practicar por mi cuenta, a tomar talleres, y de nuevo, a leer y a observar el trabajo de personas que admiraba, hasta empezar a crear mis propias piezas.

¿Cómo definirías tu estilo?

No pienso que debamos de casarnos con un estilo y tampoco lo podría definir, sin embargo, me parece que se caracteriza por el detalle, movimiento y armonía en el espacio. Tener un estilo muy definido es poderoso, pero siento que como diseñadores debemos de ser versátiles y estar en un cambio constante, teniendo la capacidad y las ganas de reinventarnos con cada proyecto, entendiendo cómo debe de ser el comportamiento de las letras dependiendo de su contexto. Casi todo lo he aprendido como autodidacta y esa es una de las cosas que me ha hecho sentir satisfecha. Conforme se me presentan más proyectos me gusta pensar en soluciones distintas que involucren algo nuevo y así aprender durante el proceso.

¿Cuál fue tu primer encargo de lettering?

Mi primer encargo fue diseñar y pintar una patineta que dijera “Yo (corazón) MX”. Esto fue hace casi 3 años y estaba super nerviosa. La patineta era de un director de arte de la agencia en la que era pasante en Austin y yo nunca había hecho nada de lo que el encargo implicaba. Aprendí muchísimo y el resultado fue super satisfactorio. Ahorita lo veo y cambiaría muchas cosas pero, en general, me pone feliz.

 

¿Que es lo que más disfrutás de tu trabajo?

Soy muy ermitaña y dibujar letras me da mucha tranquilidad~ Disfruto mucho mi tiempo sola. Me gusta también pensar en las letras como personas y encontrar sus alter egos dependiendo del proyecto o de lo que quiero comunicar, explorando materiales y experimentando con nuevas técnicas.

¿Cuál seria el proyecto soñado en el que te gustaría trabajar?

¡Qué difícil! Siento que tantas cosas van cambiando que todavía no lo tengo claro. De fijo me gustaría ver mi trabajo en videos de música o animaciones. Cuando estaba pequeña diseñaba las portadas de mis propios “libros” y creo que esto es algo que todavía me encantaría llegar a realmente hacer.

¿Qué consejos le darías a los diseñadores apasionados de la tipografía que quieren embarcarse en la aventura de crear sus propias letras?

Estudien y observen muchísimo pero luego dejen de buscar y enfóquense en crear algo nuevo, entendiendo que las cosas no salen perfectas a la primera. Las colaboraciones son importantes. Unir fuerzas nos da poder, nos reta y favorece nuestro trabajo y crecimiento como profesionales y artistas. ¡Invéntense proyectos personales! De una idea sencilla pueden desarrollarse grandes cosas. Esto me llevó a colaborar en la publicación del primer libro de letras en CR y a poner tazas de mercado pintadas a mano a la venta, dos cosas super distintas que a su manera me han hecho crecer y confiar en mi trabajo. Por último, compartan su trabajo. Para mí fue super difícil (y todavía lo es) agarrar confianza para hacerlo pero esto nos motiva a seguir produciendo y a querer compartir cada vez algo mejor. Todos sentimos miedo, esto significa que lo que hacemos tiene importancia. Tenemos que saber manejarlo y usarlo a nuestro favor.

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